ACOGIDA
Una sencilla palabra pero que conlleva aprender a acoger desde el interior.

Esta es mi misión: responder de la acogida en la Casa Provincial, la Casa de Todas; experimento que para realizarla se necesita corazón, paciencia, escucha, sencillez, humildad y humanidad.
Este servicio me ha permitido ir en un proceso de apertura, de compartir, de conocer las necesidades de cada una de ustedes hermanas para tenerlas en cuenta, de comprender, de comunicar, de apoyar, de expresar a través del arte los dones que Dios me ha dado… de convivir y compartir, con otras personas que esporádicamente se hospedan aquí en casa y necesitan alguna atención. Es también la escucha a sus necesidades y problemáticas que viven de salud, de trabajo, de estudio etc. Así como sus alegrías, proyectos y esperanzas.
El saber cómo nos perciben de fuera es una satisfacción, una exigencia para crecer en coherencia y ser testimonio desde nuestra consagración para que otros puedan experimentar a Dios en su vida.
Algunas expresiones son: “me sentí en casa”, “la paz que se respira en este lugar me ayudó en estos días para descansar de mi rutina”, “del ruido”, “para mi reflexión”, “me voy muy content@”, “voy a regresar”, “ya las extraño” etc.
Mi deseo es experimentar que es a Cristo a quien sirvo. Es una satisfacción vivirlo así pero no siempre lo logro y como dice la Palabra en el Evangelio de Mt 26,41 “Estén despiertos y orando para que no caigan en tentación: el Espíritu es animoso, pero la carne es débil.”
Esta responsabilidad la comparto directamente con Hna. Carmela López López, a Dios le doy gracias por su fraternidad y apoyo incondicional y la colaboración de las hermanas de Comunidad y las hermanas de la Comunidad María de Guadalupe, ellas comparten esta misión cada una en la etapa que vive aporta desde el servicio, la escucha y la oración.
Gracias Hermanas de la Provincia por su apoyo, oración y cariño.
Hna. Martha Leticia Ramírez Gallegos
Ciudad de México, 02 septiembre 2026
